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Como cuidar la salud visual

¿Cómo cuidar la salud visual?

Aunque hay condiciones que son inevitables y que aparecen por el envejecimiento normal del ser humano, existen hábitos que se pueden seguir para evitar un daño mayor en la visión.

Así como la piel y algunos órganos van envejeciendo, a los ojos les puede ocurrir lo mismo. También existen factores ambientales que generan algunos años en los ojos. Sin embargo, la edad no es impedimento para seguir cuidando la visión.

Nubia Isabel Bejarano, optómetra del grupo Esssilor, afirma que hay varias condiciones que aparecen en la juventud y que se van deteriorando, a medida que pasa el tiempo.

“Hay condiciones que son degenerativas. Por ejemplo, la más frecuente es la exposición a la radiación ultravioleta. Y es acumulativa. Entonces, en la edad adulta, se pueden llegar a producir enfermedades como cataratas, terigios o degeneración senil ocular (asociada a la edad)”, afirma la especialista.

A estas tres condiciones nos exponemos todos los días porque se generan, a raíz de la exposición a los rayos del sol. Y, si no existe una adecuada prevención a lo largo de la vida, tienen más riesgo de presentarse en la tercera edad.

Joven Tomando

A propósito, el doctor Francisco Rangel, director científico de Alta Visión, asegura que un paciente que sufre de diabetes, fuma y bebe alcohol con frecuenta puede tener mayor riesgo de desarrollar cataratas.

Según investigaciones realizadas por el Instituto de Oftalmología de la Universidad de Zhejiang, de China, las personas que fuman tienen un 40 por ciento más riesgo de presentar cataratas o enfermedades visuales que las personas que no tienen este hábito. Así mismo, las que beben mucho alcohol tiene un riesgo mayor del 50 por ciento que las personas que no beben.

(Te puede interesar: La piel también es rebelde en la adolescencia)

Otras condiciones que tienen que ver con la visión son los defectos retroactivos como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia, esta última está presente en la mayoría de adultos mayores y consiste en la dificultad para ver de cerca. “Es normal, dice Bejarano; está asociada a la edad, pero a medida que se avanza, se vuelve más crítica, en el sentido que la visión de cerca se limita y es necesario corregirlo con lentes. Sin embargo, hay gente que llega a la edad adulta sin usarlos”.

En ambos casos, existen soluciones y consejos de prevención. Para evitar las condiciones degenerativas se aconseja usar lentes oscuros o fotosensibles que protejan los ojos. No solo bloquean la radiación, sino que se acomodan a los cambios de luz. “Los lentes fotosensibles oscurecen en la media en que hay iluminación. Si hay mucha, el lente se pone oscuro, al aire libre. Cuando hay menor intensidad luminosa (interior), el lente está completamente claro. Es para adaptarse a las condiciones de iluminación del ambiente y reducir el deslumbramiento y trabajar más cómodamente”, explica Nubia Bejarano.

Las otras condiciones, que se pueden generar a lo largo de la vida, muchas veces no se pueden prevenir. En el caso de la presbicia, el consejo es asistir al especialista para que recete los lentes adecuados, pues es una condición fisiológica, que aparece con la edad, a partir de los 45 años. Va aumentando, a media que avanzamos en la edad, de tal forma que una persona de 60 años o más, en visión cercana depende totalmente de los lentes de visión cercana para leer, coser, ver televisión, etc.

En el caso de los terigios, las cataratas o la degeneración ocular, lo más aconsejable es asistir al oftalmólogo, pues lo más seguro es que el paciente requiera tratamiento quirúrgico y farmacológico.

Hábitos adecuados:

Para evitar que aumenten estas condiciones, que pueden afectar la visión de los adultos mayores, la especialista aconseja:

  • Usar los lentes correctos .Joven Ojos Graciosos
  • Trabajar con la iluminación adecuada (combinación del bombillo y luz natural), a la distancia adecuada (no menos a 40
    cm) y por los periodos convenientes (periodos de descanso, al menos cada hora).
  • Visitar al especialista de salud visual, al menos una vez al año para ver que la fórmula de los lentes que se usan sean los convenientes.
  • Comprar buenos lentes y no prestárselos entre familiares porque son de uso personal.
  • El doctor Rangel también recomienda comer bien. Es importante incluir en al dieta alimentos con antioxidantes, y verduras y vegetales con frecuencia. Y evitar el cigarrillo y el alcohol.

 

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¡Cuidado con los excesos, en este fin de año!

Los jóvenes están expuestos a toda clase de abusos con la comida y el alcohol en época decembrina. Conozca algunas pautas para controlar la situación

Llegó la época de comer, bailar y compartir en familia. Claro, todo a su medida es muy sano, pero en ocasiones superamos los límites y nos excedemos. Los jóvenes no están exentos de esto y menos en época decembrina, cuando comer y beber demasiado es muy común.

Entre los principales excesos a los que se enfrentan los chicos, generalmente, son el alto consumo de alimentos ricos en calorías, puesto que se acostumbra a comer en familia, de manera no moderada y a deshoras, lo que incrementa la presentación de algunas enfermedades.

En relación con el alcohol, comenta el doctor Michael Chaparro, psicólogo del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, culturalmente se asocia las festividades decembrinas con el alto consumo de dicho elemento “y más si ha sido testigo directo de estos patrones de comportamiento en su familia o en su contexto social. De acuerdo la edad, se puede hablar de presión social por parte de pares, en relación al consumo social de alcohol para ser aceptados dentro de dichos grupos sociales, facilitando la aparición de factores de riesgo que pueden estar asociados al consumo de alcohol durante la adolescencia y la adultez temprana”, señala.

Prevenir los excesos

Es importante prevenir los excesos desde esta época de la vida para favorecer el desarrollo de estrategias de afrontamiento y la resiliencia del individuo.

Las estrategias de afrontamiento, dice el especialista, son un conjunto de recursos cognitivos y comportamentales, los cuales van encaminados a la solución de problemas, regulación emocional y el autocontrol de la conducta del individuo. “En personas que presentan dificultades en dichas estrategias se observan patrones de conductas asociados a la impulsividad, ansiedad y a las diferentes fluctuaciones del estado del ánimo”, explica.

Mientras que la resiliencia, agrega, se refiere a la habilidad que poseen las personas para superar los diferentes eventos negativos (pérdida de un ser querido, accidente, entre otros) que puedan suceder a lo largo de su vida, los cuales están influenciados por el tipo de crianza que tienen, así como su contexto social y familiar. “Teniendo en cuenta lo anterior, es importante prevenir el desarrollo de dichos excesos, no solamente en épocas navideñas, sino a lo largo de la vida”, enfatiza el doctor.

Tenga en cuenta

Para controlar esta situación, en las que los jóvenes pueden excederse en el consumo de alimentos y licores, el experto aconseja:

  • Consultar con nutricionista y, de acuerdo a la edad y las necesidades propias, determinar el tipo de dieta que el requiere.
  • Evitar el consumo de licor en presencia de niños y adolescentes; recordar que el padre es un modelo para sus hijos. Si alguno de los padres lo llegase a realizar, este debe tener en cuenta consumo moderado de alcohol.
  • Realizar seguimiento y supervisión de los espacios y personas con que se relaciona el joven.
  • Es importante consultar cuando en el joven se presenten cambios de conducta inesperados en los que presenta perdida de hábitos, necesidad de consumo de estos productos en momentos y cantidades inoportunas.
  • Es el núcleo familiar y los cuidadores quienes son los agentes formadores y permiten que los hábitos saludables se consoliden: el padre o cuidador es quien muestra con su conducta cómo se puede disfrutar de los alimentos y el licor, teniendo claro un límite para cada uno.
  • Fortalecer relación padres e hijos estableciendo canales de comunicación bidireccional, donde se le informe las posibles consecuencias del consumo de alcohol (bien sean orgánicas o sociales) al niño o adolescente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Claves para prevenir el tabaquismo en la adolescencia

La experimentación con alcohol, tabaco y otras sustancias durante la adolescencia es común, lo que puede generar mayor adicción. Supervise a sus hijos.

Son varias las razones por las que los adolescentes son tan vulnerables al tabaquismo, tal como lo explica la doctora Alessandra López, médica de promoción y prevención de MedPlus, con un diplomado en tabaquismo de la Universidad de Antioquia :

En esta etapa, existen causas físicas; “el estudio del cerebro ha generado nuevas respuestas, demostrando que el cerebro humano tarda más en desarrollarse; así mismo, los cambios que comienzan desde la parte trasera del cerebro a la frontal -la más compleja-, las conexiones entre hemisferios y el hipocampo, como el almacén de la memoria que se conecta también a la región frontal, donde se establecen metas, comparan planes y así nos volvemos más hábiles para integrar la memoria y la experiencia a nuestras decisiones. Esto determina al adolescente como un ser sumamente sensible y adaptable”.

Es, entonces, común ver que los adolescentes, no solo en sus gustos, sino en varios campos de la vida, viven en la adaptación, asumen riesgos, aprenden de estos. Es también una etapa donde buscan independencia, aprobación y la presión de grupo influye en sus cambios.

Otros factores de riesgo, indica la experta, son los problemas familiares y escolares, la baja autoestima, el tener problemas de atención, concentración y aprendizaje. Por otra parte, el consumo de tabaco en casa puede hacerlos más sensibles a fumar. “La pobreza o el alto poder adquisitivo también pueden influir, adicional a la publicidad constante que reciben”, añade.

El comienzo del hábito y la prevención

Según la Organización Mundial de la Salud –OMS–, “la gran mayoría de los consumidores de tabaco de todo el mundo empieza a fumar durante la adolescencia. Actualmente, más de 150 millones de adolescentes consumen tabaco, cifra que aumenta a escala mundial”.

De acuerdo con la doctora, los jóvenes pueden comenzar a fumar desde los 13 y 16 años de edad, pero su contacto con la nicotina (el factor más adictivo), a través de fumadores de segunda mano, se puede dar a más temprana edad.

Y es preocupante porque la dependencia a esta hábito puede verse influida por la edad. Es decir, “se generan receptores de nicotina en el cerebro que estimulan la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores del placer, lo que puede favorecer el consumo”.

De allí, la importancia de prevenir. Lo primero y más importante es la información que se da respecto al tema en el hogar. Esto da la posibilidad de que el joven conozca los riesgos, los efectos y hable con los padres para generar compromisos y dialogue siempre con la verdad.

Además, “no tener fumadores en su entorno es lo ideal, por la nicotina. La práctica de actividades al aire libre, fomentar algún deporte y dar espacios para el relacionamiento con sus pares, así como observar su comportamiento adicional” también son temas claves, asegura Alessandra López.

Otro de los aspectos que complementan esta buena educación es el ejemplo. Los hijos siempre imitarán a sus padres y un adulto fumador generalmente tendrá hijos fumadores. Sin embargo, “el que el padre fume no significa que no pueda hablar con sus hijos o explicarles el tema; es un padre y como tal es la persona idónea para enfrentar el tema. Conocerlo es importante, pues el conocimiento empodera, pero mostrar coherencia ayuda”.

Ahora, es importante conocer los signos de alarma en el joven, como bajo rendimiento escolar, patrones neuróticos de interacción familiar que llevan al niño a responder en forma pasivo-agresiva, tipo de relaciones en su entorno, etc.

Si el jóven ya se encuentra fumando, es importante supervisarlo, indentificar los factores de riesgo, explicarle el tema y consultar, para dar una mejor orientación.

“Un conocimiento adecuado de los efectos secundarios, la capacidad de decidir y medir consecuencias, el amor, la comunicación y conocer lo que está sucediendo en su cerebro nos da pautas. La consulta de tabaquismo para el seguimiento es lo ideal. Para comprender el comportamiento de un adolescente, es necesario mirar en un sentido amplio (lo que piensa, lo que siente, lo que hace), familia, escuela, amigos, barrio, personas significativas de su entorno, oportunidades que se les ofrece”, añade.

Y recuerde… Tener “Espacios libres de humo” evita ser fumadores pasivos y nos compromete a todos.

La OMS señala que “la prohibición de la publicidad del tabaco, el aumento de los precios de los productos de tabaco y las leyes que prohíben fumar en lugares públicos reducen el número de personas que empiezan a consumir productos de tabaco. Además, disminuyen la cantidad de tabaco que consumen los fumadores y aumentan el número de jóvenes que dejan de fumar”.

 

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La piel también es rebelde en la adolescencia

La presencia de acné es una de las situaciones más comunes que se sufren en la juventud. Consejos para controlarlo.

Las transformaciones son bastantes comunes en los seres humanos, durante la juventud. Cambia la voz, cambia el cuerpo, cambia el temperamento. Y, así mismo, cambia el aspecto de la piel.

¿Por qué? “La piel cambia con la llegada de la pubertad por los cambios hormonales propios de esta etapa de la vida; tiene un efecto directo en la actividad de las glándulas sebáceas que empiezan a tornarse muy activas; por esta razón, cambia la piel tersa de los niños a una piel más grasa y con poros abiertos”, explica Mónica Rocío Paredes Barahona, médica dermatóloga de la Clínica Dermosalud.

En las niñas, los cambios suceden más temprano. Generalmente, entre los 9 y 11 años; mientras que en los niños, entre los 10 y 14 años, añade Claudia Patricia González Montoya, médica certificada en procedimientos con tecnología láser, coordinadora médica de la Clínica Láser de Piel. Aunque esto puede variar de persona en persona.

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Estos cambios se pueden identificar con varios síntomas. Los más notorios y frecuentes son: aumento de la producción grasa en la piel y el cabello, aparición de puntos blancos y negros, brillo en la zona T, aumento en la producción de las glándulas sudoríparas y estrías por ruptura de las fibras elásticas de la dermis.

¿Cómo prevenir daños?

Las expertas recomiendan:

– Evitar la manipulación de las lesiones; es decir, molestar las espinillas y los barros. Esto para prevenir la aparición de cicatrices o la exacerbación de la inflamación.

– Es importante la limpieza diaria con productos especializados en el manejo de la piel grasa y con tendencia al acné; esta limpieza debe realizarse una o dos veces al día. Hacerlo  con más frecuencia puede exacerbar la grasa de la piel. 

– Lavar el rostro dos veces al día; hidratar no solo el cuerpo, sino también la piel con un hidratante.

– Las pieles normales y secas pueden utilizar una leche limpiadora, acompañada de un tónico facial, que brinde hidratación y frescura; las pieles grasas deben utilizar productos libres de grasa o geles y un astringente.

– Los productos a usar en esta etapa deben ser en vehículos ligeros como geles o lociones,  sustancias oil free o no comedogénicas, para evitar que los poros se obstruyan más, favoreciendo el acné. Es decir, deben evitarse las cremas y el uso de sustancias gruesas o grasas. Los productos comerciales para acné, en principio, podrían utilizarse para el control de síntomas leves.

– Se recomienda limpiar la piel con movimientos circulares ascendentes, masajeando suavemente, y luego hidratar; esto es fundamental para mantenerla fresca y saludable.

– Las mascarillas podrían funcionar en pacientes con piel grasa, ya que algunas sustancias como la avena tienen propiedades anti-inflamatorias y secantes.

– Mantener una nutrición adecuada, hábitos en el cuidado diario de la piel y el ejercicio, pues disminuyen los síntomas molestos, que para muchos adolescentes se convierten en un problema.

– No fumar, no trasnochar y tener una sana alimentación, baja en grasa en azúcares y carbohidratos.

Consulte a tiempo…

Si los cambios en piel, además de la grasa  y los poros abiertos, implican la presencia de espinillas  y puntos blancos o lesiones inflamatorias que pueden ir desde barros (pápulas y pústulas) hasta barros bobos o ciegos (nodulo- quistes), lo mejor que se puede hacer es consultar al médico dermatólogo.

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Es vital “consultar al dermatólogo cuando el acné esté dejando manchas o cicatrices; es siempre mejor una intervención médica temprana, ya que las cicatrices no se quitan. Si mejoran, pero no hay tratamiento que las borre; de ahí la importancia de una consulta a tiempo”, señala la doctora Paredes.

Y agrega la experta: el acné pasa a ser anormal o patológico cuando la inflamación es persistente y severa, cuando vemos que incluso, sin molestar los barritos, van quedando huellas en la piel como manchas o cicatrices. También, cuando compromete áreas fuera de la cara, como el pecho y la espalda, y cuando afecta psicológicamente al paciente, así físicamente el acné no se vea tan severo.

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Cuándo, cómo y por qué planificar

Conoce los métodos más comunes que impiden el embarazo y cómo consultar adecuadamente sobre el tema.

Los jóvenes, hoy en día, están expuestos a múltiples fuentes de información, entre ellas, a las relacionadas con el tema de las relaciones sexuales y la planificación familiar.Una vez se inician las relaciones sexuales, tanto hombres como mujeres estamos expuestos a aspectos de la vida sexual como la comunicación de pareja y los riesgos que implican tener sexo -como las enfermedades de transmisión sexual  y el embarazo. Dice Juan Pablo Lozano Silva, ginecólogo de Profamilia, que muchos creen que, con la primera relación sexual, no van a quedar embarazados o que la cerveza caliente les sirve para planificar, entre otros mitos más. Y es por eso que es importante aclarar qué es planificar, cuándo hacerlo y cuáles son los métodos que existen para protegerse.

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Primero, toda persona debe planificar, desde que tiene su primera relación sexual; estos métodos de planificación impedirán que el espermatozoide y el óvulo se encuentren, y alteran la concepción. Hay muchas formas de planificar. Lo más importante es acudir a un sitio que preste todas las indicaciones para una adecuada planificación. Cada persona puede tener diferentes necesidades.

Por ejemplo, dice el doctor Lozano, “una pareja que tiene una relación sexual a la semana puede planificar siempre con condón. Las tasas, cuando se usa adecuadamente, son muy buenas, entre el 80 y 85 por ciento de efectividad. Pero si ya semanalmente aumenta la frecuencia de las relaciones, esa tasa puede disminuir hasta un 64 por ciento y empezamos a tener riesgos de embarazo, aún usando condón y se debe añadir otro método; cada método depende de cada paciente”; cuenta.

Los métodos en adolescentes prácticamente son los mismos que en adultos, pero dependen de las características genéticas y físicas de cada persona, y el ginecólogo es quien recomienda el mejor método de planificación, según el caso.

Gama de opciones:

– Naturales: coito interrumpido, método del ritmo, la temperatura, manejar el moco cervical (con un porcentaje de efectividad más bajo). “De 100 parejas, el 20 por ciento en un año les va a fallar el método”, dice Fernando Laverde Valencia, ginecoobstetra de la Universidad del Rosario y del Centro médico Chicó, de MedPlus.

– El condón: para el hombre.

– Hormonales:

  • Píldora anticonceptivas: 99 % de efectividad.
  • Intramuscular: inyección 98%
  • Subcutánea: implantes subdérmicos 99%
  • Vía vaginal o piel: el anillo vaginal o parches
  • Dispositivo intrauternio: componente hormonal. 98%
  • Otras: dispositivo de cobre (98%) o método definitivo (vasectomía o ligadura de trompas – 99%).

Hay que consultar…

Es indispensable la consejería por parte de un médico o enfermera entrenada. La consejería consiste en la realización de una historia clínica. Es necesario revisar los antecedentes del paciente y buscar los factores de riesgo (Sobrepeso, obesidad, tabaquismo, várices, enfermedades cardiovasculares o hepáticas).

“A pacientes jóvenes, les recomendamos el uso de píldora de dosis baja o en pacientes que, por alguna razón no pueden recibir estrógenos, se aconseja solo de progesterona”, dice el doctor Laverde.

Principales mitos

Los médicos desmienten las principales creencias que existen sobre los métodos de planificación:

No es cierto que sean tóxicos, produzcan infertilidad o que engorden. Las hormonas para planificar son muy parecidas a las que el mismo cuerpo produce, no son extrañas al organismo y no hacen daño.

  1. Las dosis nuevas que son bajas; no afectan peso ni piel. Aunque, a veces es cierto el aumento de la pigmentación, pero se soluciona fácilmente con bloqueadores solares.
  2. La infertilidad. La gente piensa que si planifican por más de seis meses o un año van a tener problemas y eso no es cierto. El 80 por ciento de las mujeres, tras suspender la planificación, van a quedar embarazas.

 

 

 

 

 

 

 

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Una sana “incomodidad” sin tecnologías

Una de las herramientas más poderosas del mundo es la tecnología. Pero más poderoso aún es el uso que le damos a esta, y cómo influye en nuestro comportamiento y emociones.

Cuántas veces vemos el celular durante el día? De acuerdo con un estudio de Alcatel Lucent, multinacional de tecnología francesa, en promedio, una persona mira el celular más de 150 veces al día. Y ¿ha pasado un día en que no encendamos un televisor, un computador, naveguemos por internet o escuchemos música, a través del celular o algún aparato reproductor? La tecnología es un factor fundamental en nuestro día a día pero, a veces, es necesario ver hasta qué punto damos uso de esta, sin olvidarnos de nosotros mismos. De acuerdo con Sneider Bustos Rodríguez, psicólogo clínico, docente del departamento de psicología de la Universidad Nacional de Colombia, “la tecnología (del tipo que sea) tiende a mediar la relación de la persona con el mundo. Esto afecta, de alguna manera, todo el proceso de conocimiento personal.

Los aparatos electrónicos tienen muchas funciones que están hechas para reemplazar tareas cognitivas de las personas, lo cual crea un ciclo de dependencia cuanto menos tiene, más necesita del aparato y cuanto más usa el aparato, menos tiene.

Y se trata de tener en términos de autoconocimiento personal”. Es un ciclo en el que debe haber una conciencia sobre el lugar que le damos a los aparatos tecnológicos en nuestra vida; el exceso del uso puede llegar a afectar nuestra salud mental. Según un análisis de la consultora estadounidense TechHive, estos son 8 de los trastornos psicológicos que puede tener una persona, a causa del uso desmedido de la tecnología:

Síndrome de la llamada imaginaria: a veces sentimos que nuestro celular ha sonado o vibrado y en realidad no es así. El cerebro humano asocia al celular con cualquier impulso que recibe y suele pasar cuando las personas están estresadas.

2 Nomofobia: cuando una persona siente angustia de no tener su celular disponible, ya sea porque está descargado, no tiene señal o porque lo haya dejado en algún lugar. Suele sentir miedo, ansiedad e inseguridad.

3 Cibermareo: cuando se empezaron a vender los primeros dispositivos virtuales, en la década de los 90, hubo registro de algunos problemas de salud como la sensación de mareo que tiene una persona cuando viaja, en el momento de estar frente a una pantalla de forma inmóvil.

Depresión de Facebook: hay personas que tienen síntomas de depresión, si tienen poca actividad en la red social, ya sea por tener pocos amigos o porque sus contactos no les escriben o comentan en sus publicaciones.

5 Dependencia de internet: hay personas que tienen la necesidad de permanecer casi las 24 horas conectadas en la red. Cuando despiertan, lo primero que ven es su celular y si alguien les ha escrito en alguno de sus medios.

6 Dependencia de videojuegos en línea: hay quienes pasan días en vela tratando de completar los niveles del juego que más les gusta. Existen programas de terapia que buscan eliminar dicha dependencia y que funcionan en 12 fases, como algunos tratamientos para adictos al alcohol o drogas.

Cibercondría: cuando alguien busca información sobre enfermedades que puede llegar a tener, padece de cibercondría. Es el equivalente a la hipocondría en internet; genera bastante ansiedad y se da precisamente por la cantidad de información que una persona puede tener al alcance, a través de la web.

8 Efecto Google: hay personas que prefieren buscar y encontrar de forma rápida y efectiva todo tipo de información a través de Google, en lugar de recordarla (Si alguna vez aprendieron sobre el tema).

Este tipo de trastornos se dan cuando no hay un control sobre el uso que se les da a los aparatos tecnológicos. “Una cosa es la tecnología y otra cosa soy yo; y una cosa es el uso que le doy a la tecnología y otra es cómo me encuentro a mí mismo para poder darle un uso responsable”, comenta Bustos.

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Al ser herramientas, estos aparatos llevan la atención de la persona hacia afuera. Esto crea muchos efectos de contraste, en comparación con una persona que tiene su energía o su atención hacia adentro: “Cuando una persona lleva su atención hacia afuera, su funcionamiento personal empieza a girar en torno al funcionamiento de la herramienta. Si la persona da uso de la tecnología, lo importante es que pueda ver cuándo funciona, cuándo no, lo que me permite hacer y cómo se involucra con esta. Toda esa atención y aprendizaje que empiezan a darse en función de la herramienta, van en detrimento del conocimiento del funcionamiento personal, es decir, cuando decimos que la atención no va hacia adentro”, asegura el experto.

Es importante aprender a conocerse a sí mismo e iniciar un proceso para hacerlo. “A veces es sano incomodarse. Es como cuando alguien empieza a hacer ejercicio, duele todo el cuerpo pero es un hábito saludable y eventualmente, el dolor pasa. El sedentarismo es cómodo pero no es sano. Se trata de una sana incomodidad, prestándole atención a esos temas de conocimiento personal, de crecimiento personal y autenticidad”, comenta el especialista.

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La necesidad de estar conectados se genera, muchas veces, por no tener una conexión personal. Cuando una persona tiene una crisis emocional, busca formas de alejarse de la tecnología y desconectarse para dedicarse a sí misma. No sucede en todos los casos pero, es un proceso común. El mal uso de la tecnología depende de la forma en que se genere el vínculo con la herramienta. Ese vínculo puede convertirse en una necesidad emocional, más no funcional. Y ahí es cuando corremos el riesgo de enfermarnos.

No es necesario que haya un diagnóstico o un malestar para que, desde el punto de vista del funcionamiento psicológico o de la clínica, esta necesidad de conectarse sea un problema. Quien le está dando demasiada importancia a la mediación de los aparatos está iniciando un problema de autocontrol y pasa porque no se conoce ni conoce otras prácticas de socialización.

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¿Es su hijo adicto a la tecnología?

Señales que le indicarán si el uso de los aparatos tecnológicos se está convirtiendo en un dolor de cabeza en casa.

Es una realidad. Los seres humanos no podemos vivir sin internet, sin redes sociales, sin la tecnología. Es una herramienta que provee información, actualidad y, en muchos casos, bienestar. Sus ventajas y beneficios son infinitos.

Sin embargo, en muchos casos, estamos haciendo mal uso de este elemento, desarrollando un abuso y, en condiciones más graves, una adicción. En especial, cuando se trata de la población joven, pues es una etapa en la que no es tan fácil hacer un control minucioso del uso de la tecnología y donde esta se está volviendo, cada vez, más necesaria.

Por ejemplo, según un boletín del Dane sobre los Indicadores Básicos de Tenencia y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación – TIC en Hogares y Personas de 5 y más años de edad, en el 2014, “el rango de edad con mayor porcentaje de personas que reportaron haber usado internet fue entre los 12 y 24 años de edad (79,6%). Le siguieron, en orden de importancia, el grupo de edad entre 5 y 11 años (58,4%) y entre 25 y 54 años (49,5%)”.

Ese mismo informe indica que 48,2% de las persona usan el computador todos los días de la semana; “44,3% los hicieron al menos una vez a la semana, pero no cada día y 6,5% lo hicieron al menos una vez al mes, pero no cada semana”. En cuanto al uso de internet: “51,1% lo hicieron todos los días de la semana; 41,8% los hicieron al menos una vez a la semana, pero no cada día y 6,2% lo hicieron al menos una vez al mes, pero no cada semana.

Ahora, la tecnología en sí no es negativa; es el uso que le damos el que la convierte en un hábito negativo.

Entre el abuso y la adicción

Martha Suescún, directora general de la Fundación Libérate, centro especializado en prevención y tratamiento de las adicciones, indica que son muchos los factores que influyen para que los chicos inicien el abuso de la tecnología y generalmente es lo que vemos en el día a día.

Los padres suelen decir que sus hijos se la pasan ‘pegados’ al celular, las tabletas o los videojuegos, actividades más comunes para los jóvenes.

“Normalmente ese es el discurso de los papás. Y se presenta cuando aumenta la frecuencia del uso de la tecnología, la cantidad de horas, y se genera un abuso porque les cuesta desconectarse. No reconocen el problema, a pesar de que saben que les causa dificultades, pero continúan ahí”.

Pero cuando hay adicción y dependencia, las características cambian. “Porque ya la dependencia les genera intolerancia. Es decir, necesitan más tiempo para estar pegados a la tecnología. Y presentan abstinencia, que significa que cuando no tienen acceso a ella, se vuelven irritables, hostiles y agresivos, en algunos casos. Cuando ya un chico se vuelve dependiente, estamos hablando de que perdió el control”.

Según un estudio citado por el diario El País en su página Web y elaborado por la ONG Protégeles, “el 21,3% de los jóvenes está en riesgo de convertirse en adicto a las nuevas tecnologías. Y el 1,5% ya lo es”.

Generalmente, los niños que se vuelven adictos a la tecnología tienen historias de ansiedad, dificultad para controlar sus impulsos; son muchachos que vienen de familias donde no hay límites, normas, ni disciplina. Son vulnerables. Les gusta las sensaciones extremas, son influenciables y tienen algún déficit con sus relaciones sociales, entonces se conectan perfectamente con el videojuego, o ya sea con el celular, las redes sociales. Pareciera que les diera poder.

Para saber si el niño se vuelve adicto a la tecnología, hay que evaluar otras características: “los chicos se aíslan, tienden a no compartir ya con su familia, les cambian sus hábitos en cuanto al sueño, a la higiene, a la presentación. Pasan mayor tiempo conectados que en sus actividades diarias; sus pensamientos están permanente relacionados con situaciones que tengan relación con la tecnología, ya sean revistas, juegos, aplicaciones nuevas. Descuidan su parte académica y su parte laboral”, explica la experta.

Manejo diario

Si el adolescente está abusando de la tecnología, el papel de los padres es fijar límites y algunas reglas. Por ejemplo, aconseja Suescún:

  • Lo más importante es colocar horarios; primero están las actividades académicas, antes que estar conectados al celular, el computador o el videojuego. Que este último no se convierta en una manera de escape para asumir su realidad.
  • Muchos padres están ocupados y le entregan el celular al niño para que también se ocupe y no les demande atención. Un grave error de los adultos. Es muy importante el ejemplo porque los padres piden que sus hijos no estén conectados, pero es importante ser coherentes de lo que estamos pidiendo con lo que estamos haciendo.
  • Son los adultos quienes deciden en qué momento, lugar y a qué horas juegan o están conectados sus hijos. Hay que entender que son los padres los que tienen autoridad frente a adolescentes y niños. Muchas veces se confunde el rol y son los niños los que tienen el poder en la casa.
  • En el caso de los jóvenes es vital prohibir el uso del celular, mientras la familia se encuentra en la mesa.
  • Si el joven tiene dificultades académicas, el padre debe restringir el celular. La tecnología brinda muchas ventajas para desarrollar la creatividad, hacer trabajos, tener un chat con los compañeros, pero si su uso se va al extremo, debe haber vigilancia y supervisión por parte del adulto.
  • Entregar un celular, mínimo, a los doce años de edad.
  • El tiempo de conexión, entre semana, debe ser limitada; se aconseja una hora. La prioridad son las obligaciones académicas.
  • En vacaciones, aprovechar el tiempo para hacer deporte, mantener los horarios, ir al parque, etc.
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