Actividad física y mental ayuda a dormir mejor

Para dormir bien y sentir el descanso del cuerpo en nuestro diario vivir, es necesario conocer qué factores influyen para lograrlo y cómo podemos mejorar nuestra calidad de sueño que está altamente relacionada con la salud física y mental.

Dormir bien implica que, durante las horas en las que se estuvo dormido, se haya alcanzado un descanso adecuado, donde el cuerpo se regenere y lleve a cabo las diferentes funciones biológicas como la biosíntesis de proteínas, la excreción de algunas hormonas, entre otras. Esto permite que, al día siguiente, la persona pueda desempeñar sus actividades cotidianas de manera activa y con la energía suficiente.

De acuerdo con el doctor Franklin Escobar Córdoba, director científico de la Fundación Sueño Vigilia Colombiana y profesor asociado de psiquiatría de la Universidad Nacional de Colombia, “a través de diferentes estudios, se ha demostrado que la calidad de sueño es un estado fisiológico considerablemente significativo para la estabilidad y superpervivencia de las personas. Es tan importante que se emplea aproximadamente un tercio de nuestra existencia en dormir. Este es un proceso biológico básico, que interviene sobre todas las funciones del cuerpo y, si se duerme mal, se pueden ver afectados los órganos o sistemas del cuerpo como el respiratorio, cardiovascular, endocrino, inmunológico, etc.”.

Cuando una persona no duerme de forma adecuada, puede tener comportamientos irritables, manejar altos niveles de estrés, padecer somnolencia diurna, entre otros síntomas que afectan su día a día.

Allí, la actividad física puede cumplir un papel importante. Ir a nadar, hacer yoga, entre otras prácticas físicas, aumentan la intensidad en los movimientos del cuerpo, la frecuencia cardiaca y activan el cerebro, lo que genera un agotamiento físico que permite conciliar el sueño con mayor facilidad.

Se ha mostrado que el ejercicio genera un efecto positivo en el buen descanso de las personas. Según el especialista, “existen estudios que resaltan que el ejercicio físico pueden modular los ciclos de sueño ayudándonos a dormir mejor, para poder sentir al día siguiente un descanso adecuado.

Lo importante del ejercicio es no hacerlo inmediatamente, antes de dormir, sino como mínimo de 3 a 4 horas antes de ir a la cama, ya que este es un estimulante y puede generar el efecto contrario. No se debe hacer ejercicio en las noches.”

También, hay investigaciones que indican que “al realizar ejercicio, se liberan endorfinas y adrenalina, lo cual le permite al cuerpo tener una sensación de bienestar reduciendo el estrés, entre otros efectos. Esto permite que a la hora de irse a dormir, el cuerpo este más relajado, se pueda quedar dormido más rápido y tener un mejor descanso”, comenta el doctor Escobar.

Pero no solamente el ejercicio físico activo ayuda a dormir mejor. Prácticas como la meditación, donde hay un desgaste mental significativo, ayudan al cuerpo a encontrar niveles profundos de relajación muscular.

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“Existen estudios donde se demuestra que escuchar música relajante puede ayudar a la conciliación del sueño y la duración del mismo pero, sobre todo, tener una buena higiene del sueño donde se tenga una dieta balanceada, horarios adecuados, un ambiente apropiado, entre otros”, asegura el doctor Escobar.

 La mejor actividad

 Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), dentro de su estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud, “la actividad física no debe confundirse con el ejercicio. Este es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física.

La actividad física abarca el ejercicio, pero también otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas”.

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Cuando se trata de personas a quienes les es difícil conciliar el sueño, este tipo de actividades suelen ser las más efectivas. Acudir a tratamientos con medicamentos (según la asesoría médica adecuada) puede ser un método efectivo, pero en la medida de lo posible es recomendable intentar este tipo de prácticas que ayudan a conseguirlo de forma natural.

En caso de que no se logre un sueño adecuado, siguiendo esta línea de actividades físicas, es necesario acudir al médico especialista, quien realizará el estudio requerido y dará las pautas para un tratamiento adecuado.