Claves para prevenir el tabaquismo en la adolescencia

La experimentación con alcohol, tabaco y otras sustancias durante la adolescencia es común, lo que puede generar mayor adicción. Supervise a sus hijos.

Son varias las razones por las que los adolescentes son tan vulnerables al tabaquismo, tal como lo explica la doctora Alessandra López, médica de promoción y prevención de MedPlus, con un diplomado en tabaquismo de la Universidad de Antioquia :

En esta etapa, existen causas físicas; “el estudio del cerebro ha generado nuevas respuestas, demostrando que el cerebro humano tarda más en desarrollarse; así mismo, los cambios que comienzan desde la parte trasera del cerebro a la frontal -la más compleja-, las conexiones entre hemisferios y el hipocampo, como el almacén de la memoria que se conecta también a la región frontal, donde se establecen metas, comparan planes y así nos volvemos más hábiles para integrar la memoria y la experiencia a nuestras decisiones. Esto determina al adolescente como un ser sumamente sensible y adaptable”.

Es, entonces, común ver que los adolescentes, no solo en sus gustos, sino en varios campos de la vida, viven en la adaptación, asumen riesgos, aprenden de estos. Es también una etapa donde buscan independencia, aprobación y la presión de grupo influye en sus cambios.

Otros factores de riesgo, indica la experta, son los problemas familiares y escolares, la baja autoestima, el tener problemas de atención, concentración y aprendizaje. Por otra parte, el consumo de tabaco en casa puede hacerlos más sensibles a fumar. “La pobreza o el alto poder adquisitivo también pueden influir, adicional a la publicidad constante que reciben”, añade.

El comienzo del hábito y la prevención

Según la Organización Mundial de la Salud –OMS–, “la gran mayoría de los consumidores de tabaco de todo el mundo empieza a fumar durante la adolescencia. Actualmente, más de 150 millones de adolescentes consumen tabaco, cifra que aumenta a escala mundial”.

De acuerdo con la doctora, los jóvenes pueden comenzar a fumar desde los 13 y 16 años de edad, pero su contacto con la nicotina (el factor más adictivo), a través de fumadores de segunda mano, se puede dar a más temprana edad.

Y es preocupante porque la dependencia a esta hábito puede verse influida por la edad. Es decir, “se generan receptores de nicotina en el cerebro que estimulan la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores del placer, lo que puede favorecer el consumo”.

De allí, la importancia de prevenir. Lo primero y más importante es la información que se da respecto al tema en el hogar. Esto da la posibilidad de que el joven conozca los riesgos, los efectos y hable con los padres para generar compromisos y dialogue siempre con la verdad.

Además, “no tener fumadores en su entorno es lo ideal, por la nicotina. La práctica de actividades al aire libre, fomentar algún deporte y dar espacios para el relacionamiento con sus pares, así como observar su comportamiento adicional” también son temas claves, asegura Alessandra López.

Otro de los aspectos que complementan esta buena educación es el ejemplo. Los hijos siempre imitarán a sus padres y un adulto fumador generalmente tendrá hijos fumadores. Sin embargo, “el que el padre fume no significa que no pueda hablar con sus hijos o explicarles el tema; es un padre y como tal es la persona idónea para enfrentar el tema. Conocerlo es importante, pues el conocimiento empodera, pero mostrar coherencia ayuda”.

Ahora, es importante conocer los signos de alarma en el joven, como bajo rendimiento escolar, patrones neuróticos de interacción familiar que llevan al niño a responder en forma pasivo-agresiva, tipo de relaciones en su entorno, etc.

Si el jóven ya se encuentra fumando, es importante supervisarlo, indentificar los factores de riesgo, explicarle el tema y consultar, para dar una mejor orientación.

“Un conocimiento adecuado de los efectos secundarios, la capacidad de decidir y medir consecuencias, el amor, la comunicación y conocer lo que está sucediendo en su cerebro nos da pautas. La consulta de tabaquismo para el seguimiento es lo ideal. Para comprender el comportamiento de un adolescente, es necesario mirar en un sentido amplio (lo que piensa, lo que siente, lo que hace), familia, escuela, amigos, barrio, personas significativas de su entorno, oportunidades que se les ofrece”, añade.

Y recuerde… Tener “Espacios libres de humo” evita ser fumadores pasivos y nos compromete a todos.

La OMS señala que “la prohibición de la publicidad del tabaco, el aumento de los precios de los productos de tabaco y las leyes que prohíben fumar en lugares públicos reducen el número de personas que empiezan a consumir productos de tabaco. Además, disminuyen la cantidad de tabaco que consumen los fumadores y aumentan el número de jóvenes que dejan de fumar”.